Opinión
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Subdirector Editorial - Sergio Guillén Fernández
Director General - Eduardo Sánchez Mací­as
Viernes 24 de Noviembre, 2017

Panoramas de Reflexión

Luis Humberto

 

 

Familia

 

            La familia, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado. Los lazos principales que definen una familia son de dos tipos: vínculos de afinidad derivados del establecimiento de un vínculo reconocido socialmente, como el matrimonio, y vínculos de consanguinidad, como la filiación entre padres e hijos o los lazos que se establecen entre los hermanos que descienden de un mismo padre o madre. También puede diferenciarse la familia según el grado de parentesco entre sus miembros.

 

            No hay consenso sobre la definición de la familia. Jurídicamente está definida por algunas leyes, y esta definición suele darse en función de lo que cada ley establece como matrimonio. La familia nuclear moderna no es el único modelo de familia como tal, sino que se encuentra legitimada como modelo hegemónico de lo que se impone culturalmente como normal. Las formas de vida familiar son muy diversas, al depender de factores sociales, culturales, económicos y afectivos. La familia, como cualquier institución social, tiende a adaptarse al contexto de una sociedad. Esto explica, por ejemplo, el alto número de familias extensas en las sociedades tradicionales, el aumento de familias monoparentales en las sociedades industrializadas y el reconocimiento legal de las familias “homoparentales”, en aquellas sociedades cuya legislación ha reconocido el matrimonio homosexual. Pero todo esto que les digo viene al caso porque considero que además, -remarco-, que los lazos afectivos son fundamentalmente un factor que liga a las personas sin ningún rasgo de consanguinidad o grado de parentesco alguno, solo por la amistad que produce el afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otras personas, que nace y se fortalece con el trato diario o continuo; y finalmente, también considero que las personas que tienen alguna condición, opinión o tendencia común, tales conjuntos merecen la definición de Familia. En pocas palabras, amistad es igual a familia. Familia desafortunadamente no siempre es igual a amistad; es una pena pero desafortunadamente así parecen pintar las cosas en nuestra sociedad actual.

 

            La diversidad de las formas de vida en familia no nos permite como ya vimos, expresar y aceptar ninguna generalidad consensada; sin embargo, -insisto-, familia debe ser igual a amistad. Debemos procurar de manera individual, que así sea siempre y no alejarnos nunca por diversos y oscuros motivos. Creencias religiosas, posición económica, diferencias de opinión, preferencias sexuales, afiliaciones partidistas, etc., son algunos de muchos factores que inciden en las relaciones familiares. Aprendamos a ser tolerantes y valorémonos por nuestra esencia, por lo que somos y no tanto por lo que tengamos. Vigilemos más de cerca esos aspectos en nuestras relaciones familiares. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

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