Opinión
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Subdirector Editorial - Sergio Guillén Fernández
Director General - Eduardo Sánchez Mací­as
Domingo 23 de Julio, 2017

Panoramas de Reflexión

Luis Humberto

 

 

¿Por qué tarda la felicidad?

 

            ¿Qué cree usted que necesita para ser feliz?, ¿Qué cosas quisiera tener para experimentar la felicidad?, ¿Qué personas necesita tener a su lado para sentirse plenamente feliz?, ¿Qué circunstancias necesita que cambien para que sea feliz? Hay personas que nunca se sienten realizadas. Muchas cosas les incomodan y les molestan.

 

            Van por este hermoso planeta corriendo desesperados como un niño que persigue el arco iris. A pesar del serio esfuerzo del niño y su intento de acercarse, el arco iris parece burlonamente alejarse. Para esas personas, la felicidad siempre se haya más allá de donde ellas se encuentran. Un joven decía: “Me casaré cuando encuentre la persona que traiga satisfacción a mi vida”. Con esa filosofía de vida algunos piensan: “Cuando encuentre a mi cónyuge, entonces seré feliz”. Otros que ya han encontrado a su pareja y se han decepcionado, piensan: “Cuando me separe, entonces seré feliz”. Algunos piensan: “Cuando tenga hijos seré feliz y otros, cuando se marchen, entonces comenzará mi felicidad”. La vida no funciona así. Podrá tener riquezas y ser infeliz, podrá estar rodeado de las personas más amorosas y vivir las circunstancias ideales, pero eso no quitará de usted todos sus males. Es que la felicidad no se descubre al encontrar a la persona apropiada, sino en ser la persona adecuada. La felicidad no está en encontrar a quien le haga feliz, sino en aprender a traer la felicidad a los que le rodean. La felicidad la encuentra la persona que aprende a vivir sabiamente. Aquella que establece relaciones saludables, pone límites, acepta lo bueno y rechaza lo cuestionable. Es feliz quien se acerca a las personas sin sospecha pero con prudencia y se aleja de quienes le hacen daño, sin maltratar pero con inteligencia. La felicidad la encuentra quien aprende a usar las cosas y no a las personas, quien no abusa ni permite el abuso. No es feliz quien nunca recibe heridas sino quien sabe cómo evitarlas y, cuando es imposible, sabe cómo curarlas. No es feliz quien nunca tiene problemas o todo lo tiene resuelto, sino quien cuando éstos llegan los enfrenta sabiamente y cuando no puede, busca ayuda inmediatamente.

 

            Por nuestro propio bien y el de los demás, dejemos de buscar la felicidad en las cosas, las personas o circunstancias y situaciones que nos rodean. Comencemos a cambiar desde hoy nuestro interior, aquellas actitudes negativas e impuras que nos impiden ser felices a plenitud. ¿Por qué tarda la felicidad?, se preguntan muchos, si la tenemos atrás de nuestros hombros, como a la muerte misma, siempre acompañándonos y todo está en que con sabiduría, con inteligencia y voluntad, la jalemos para que camine siempre a nuestro lado y no la dejemos ir jamás. Es subjetiva y voluntaria, depende totalmente de nuestra elección. Las cosas que tienen solución, resueltas están, y las que no, contamos con la inteligencia para aceptarlas. La anterior es una profunda reflexión basada en las vivencias de un autor desconocido que, como hay tantos que prefieren el anonimato porque no es de su interés el reconocimiento público, sino el trasmitirnos sus propias experiencias para que las sigamos o ignoremos, de nosotros depende, la decisión es siempre nuestra. Por favor, ya no se tarde. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

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