Tlapacoyan
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Domingo 19 de Noviembre, 2017

Dos líderes ejecutados, simulan asaltos

* Coincidencia que personal de la SSP haya estado cerca y no detuvo a los responsables

 

Tlapacoyan, Ver.- Un 15 de septiembre que será muy recordado en Tlapacoyan por los taxistas, no solo de los sitios a los que pertenecían las dos víctimas mortales, sino de todos los demás y de los municipios cercanos, debido a que esta ola de terror está alcanzando a este sector y a personas que únicamente se dedicaban a su trabajo y proteger a sus agremiados.

Desafortunadamente surgen comentarios de personas sin escrúpulos y que sin conocer la situación que ataca a los taxistas, señalan que es por pertenecer a células de la delincuencia organizada, situación que agrave la seguridad de los ruleteros y que ahora quedó de manifiesto debido a que fueron atacados dos líderes.

Zósimo Juárez de la Cruz, líder y representante del Sitio Bicentenario, quien había logrado una gran unión entre los diversos concesionarios e integrándolos en una sola base ofreciendo el servicio sin distinción de personas, aunado a la lucha que siempre emprendía para que sus agremiados no fueran afectados.

Además de estar a favor de mantener tarifas bajas para favorecer la economía de la población, siendo otra de sus luchas el solicitar al gobierno estatal el freno a la repartición de concesiones de manera desmedida, quien por el trabajo que estaba desempeñando había vuelto a ser electo líder de este gremio, quien fue atacado por sujetos desconocidos que viajaban en una motocicleta, esto cuando Juárez de la Cruz circulaba por la localidad Rojo Gómez para trasladar a un pasajero a la ciudad de Martínez de la Torre.

Otro de los líderes ejecutados fue Francisco Javier Rivera Carmona, quien fuera representante de los taxistas adheridos a la CROC, también fue representante del sitio CTM, entre otras representaciones que ostentó siempre luchando por los trabajadores del volante.

Rivera Carmona antes de trabajar en este sector, participó en diversos procesos electorales para el entonces Instituto Federal Electoral y para el Instituto Electoral Veracruzano al ser parte del consejo electoral municipal en Tlapacoyan, siendo consejero, presidente y secretario en diversos procesos electorales.

Posterior a ello y al involucrarse con el gremio taxista, por su profesión al ser licenciado, poco a poco fue internándose más hasta llegar a ser concesionario y posteriormente representante de los taxistas, que siempre buscan las mejores condiciones para que el sector no se viera afectado.

Desafortunadamente en estos dos lamentables homicidios es mucha la coincidencia que hayan estado tan cerca unidades de la policía estatal y no hayan hecho nada, para detener a los agresores de estos dos líderes de taxistas en el municipio de Tlapacoyan.

En el caso de Zósimo Juárez de la Cruz, este homicidio se dio a una distancia aproximada de dos kilómetros de donde se ubica la delegación número cinco de la Secretaría de Seguridad Pública, y la presencia del personal destacamentado se dio cerca de 15 minutos después de lo suscitado.

En el caso de Francisco Javier Rivera Carmona, quien fuera ejecutado en el lugar conocido como Puente Cochota, área por donde casi no se ve presencia del personal de la SSP, esta vez hizo su aparición para trasladar al lesionado, cuando tampoco prestan este tipo de apoyos y solicitan las ambulancias para realizar los traslados.

Además de destacar que en la neurocirugía practicada a Rivera Carmona arrojó datos muy importantes, debido a que la ejecución se dio fuera del vehículo de alquiler, toda vez que presentaba abrasiones en rodillas lo que significa que fue hincado para ejecutarlo, también presentaba abrasiones en la espalda producto de varios golpes que recibió, siendo ultimado con un disparo en la cabeza que entró en el área de la nuca y salió a la altura de la frente.

Por lo que es claro que la Fiscalía General del Estado debe de poner mucha atención es estos hechos y esclarecerlos lo más pronto posible, porque los deudos requieren respuestas y no especulaciones ni señalamientos infundados contra los ahora occisos.

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